Un hábito pequeño que vale la pena. Dos cepillados al día suman despacio — elige una recompensa pequeña para que rinda en un par de semanas.
Cepillarse dos veces al día es fácil de saltarse y difícil de volver hábito a fuerza de insistir. Dos toques en una tabla convierten «¿te cepillaste?» en algo que tu niño marca sin ayuda — el recordatorio deja de ser tu voz.
Solo dos estrellas al día, ¿no es muy lento?Ese es el punto: elige una recompensa pequeña para que 30 estrellas lleguen en unas dos semanas. Un hábito pequeño necesita una meta pequeña, no una grande que nunca parece avanzar.
¿Qué hacer cuando se gana la recompensa?Para entonces cepillarse ya es casi automático. Retira la tabla o integra el cepillado en una rutina más amplia de mañana o noche.